Albert
Sardà
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Acercamiento analítico al compositor mediante dos sendos análisis de sus obras más importantes. El trabajo también contiene un catálogo de obras del compositor. Analytic approach to the composer with two analysis of their more important works. The work also contains a works catalog of the composer.
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© 2002 Agustín Charles Soler
Todos los derechos son propiedad del autor
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INTRODUCCIÓN
La falta de estudios
sobre la música española actual, especialmente en lo que concierne a la estética
y el lenguaje de nuestros creadores, hace que salvo aquellos que sobrepasan
la edad de los 60 años el resto formen parte de un anonimato que no parece interesar.
Probablemente esto se debe a la dificultad que existe de abordar su obra desde
una perspectiva más allá de lo biográfico. Precisamente nuestro propósito será
el de ahondar en los aspectos del lenguaje y la creatividad, y lo haremos en
un compositor que en este año 2003 cumple también 60 años, y del cual apenas
poseemos información bibliográfica que nos arroje cierta luz sobre la manera
de articular su discurso creativo. No vamos a entrar en valoraciones cualitativas,
puesto que consideramos que podemos hablar de calidad cuando tenemos un conocimiento
pleno de lo que nos rodea, de otro modo podríamos caer
fácilmente en el halago gratuito, o todo lo contrario.
A la generación de
Albert Sardà pertenecen compositores como Carles Guinovart, Joan Lluís Moraleda,
David Padrós, Lewin Richter, entre otros —en lo que se refiere a compositores
vinculados con Cataluña—, de los cuales se puede observar la gran diversidad
de lenguajes que mantienen entre sí. Si bien otras generaciones, como la originada
por Taltabull en Cataluña y la Generación del 51 en Madrid, poseían en común
el descubrimiento del mundo atonal y expresionista, aunque cada uno de ellos
desde una perspectiva particular —con el tiempo la diferencia estética de los
compositores vinculados a dichos grupos a sido mayor—, en el caso de la generación
de Albert Sardà, muy influenciada por los cursos de Darmstadt, no hay apenas
rasgos en común. Esta generación, que algunos han denominado como intermedia
o intergeneracional, e incluso generación perdida, ha tenido el duro trabajo
de pasar de modo fulminante desde la estética y lenguaje tonal hacia el atonal,
dando a ambas cosas por viejas, sin tener en cuenta que a esta última se llegaba
sin una evolución lógica, a veces desde un añadido ortopédico a la música nacionalista
anterior. A esto hay que añadir que tampoco hubo iniciativas que pretendieran
asimilar al lenguaje propio las ideas provenientes del exterior, por lo que
a menudo se partía de presupuestos paradójicos. Esto provocaría una notable
crisis creativa en sus protagonistas, sobre todo a la hora de elegir un lenguaje
ideal que fuera, además, lo suficientemente consistente para poder ser defendido
con rigor, lo que dejaría a pocos en activo. Así existe, en dicha generación
un elevado uso de lenguajes eclécticos, desde el Happening hasta procedimientos
aleatorios de todo tipo, muchos de ellos considerados hoy «demodè».
En este trabajo no
vamos a realizar un decálogo estético de dicha generación, puesto que es un
tema que excede a nuestro espacio de exposición. Aquí pretendemos adentrarnos
de forma concisa en el lenguaje musical empleado por un protagonista destacado,
Albert Sardà, y lo haremos por medio del análisis de dos de sus obras más significativas:
el Cuarteto de Cuerda (1975) y el
Concierto para Violoncelo
y Orquesta (1985). Ambas obras guardan entre sí una distancia de 10
años. Mientras que el Cuarteto de Cuerda se trata de una de las primeras
obras del compositor, por lo que de uno u otro modo refleja los rasgos
de un compositor joven, el Concierto de Violoncelo es una obra que abre al autor un nuevo modelo
expresivo, algo que en su carrera creativa supone un nuevo camino.
Para llegar a conclusiones
fehacientes realizaremos un exhaustivo análisis de las obras mencionadas, algo
que a nuestro juicio nos servirá para conocer de cerca la elaboración de los
materiales musicales empleados y su procedimiento de trabajo.
CUARTETO DE CUERDA
El cuarteto
de cuerda data de 1975, y es una de las obras más significativas del catálogo
de Albert Sardà. Se trata de la primera obra en la que utiliza con rigor un
grupo de instrumentos de cuerda reunidos en un formato tradicional. Aquí el
autor utiliza rasgos de una enseñanza musical vinculada con su maestro, Josep
Soler, por otra parte el más fiel seguidor de la escuela expresionista catalana.
También aparecen ideas de otros compositores, especialmente los vinculados con
Darmstadt: Ligeti, Stockhausen, Kagel y Xenakis.
Aún
así, la influencia más notoria de sus primeras composiciones es la expresionista,
y resulta elocuente en el cuarteto —así como en buena parte de la obra del compositor—,
ya sea por el parentesco que le une a aquél o por la fidelidad y coincidencia
de ideas mantenidas a lo largo de su vida creativa. Esta coincidencia estética
es algo también observado por el propio autor,
y a menudo se manifiesta en un uso de modelos musicales completamente
alejados de aquélla, los cuales, por su destacada contemporaneidad, son radicalmente
opuestos a la forma y procedimiento de trabajo del maestro catalán.
Así pues, el cuarteto
de cuerda se encuentra inevitablemente gobernado por ideas expresionistas. En
éste utiliza gestos melódicos, formulaciones motívicas y un sinfín de ideas
que incluso podrían parecer excesivas en el contexto de la obra, pero que forman
parte de la necesidad expresiva del joven compositor que era Sardà en el tiempo
de su composición, por lo que de uno u otro modo se aprecia cierta exageración
y voluptuosidad discursiva.
La obra es fundamentalmente
serial, y será dicho método de composición el que la gobierne, aunque sin el
rigor que observamos en obras de los compositores de la Segunda Escuela de Viena.
También se encuentra alejada de la libertad de realización que frecuentemente
encontramos en los compositores de su entorno generacional y/o en obras del
mismo período.
Aún así, este serialismo
es empleado con cierta libertad expresiva, en la que por encima de todo predominan
las líneas melódicas y su relación contrapuntística, todo ello en detrimento
de cualquier procedimiento excesivamente programático —en lo que se refiere
al desarrollo del material sonoro. Tres ideas principales son las empleadas
en el desarrollo melódico-interválico de todo el cuarteto:
a/ La
serie dodecafónica.
b/ Las
células melódicas derivadas de la serie dodecafónica.
c/ Un
uso de sistemas aleatorios y de microintervalos.
En esta obra Albert
Sardà utiliza una serie dodecafónica que redunda en intervalos repetidos, aludiendo
a las series de Anton Webern:
Original
[O]

Ejemplo
11
Esta serie será también
utilizada con posterioridad, mediante variaciones y derivaciones, principalmente
las derivadas de su inversión, retrogradación, y retrogradación del original
y la inversión:
1
Las
distancias interválicas se enumeran según el número de semitonos mediante el
camino más corto.
Inversión
[I]
Retrogradación
del original [RO]

Retrogradación
de la inversión [RI]
Ejemplo
2
No queremos aburrir
al lector descifrando el lugar donde aparece cada una, de modo que sólo citaremos
las que a nuestro juicio son destacadas por su vinculación al contexto formal.
Como ya se ha mencionado,
la aparición de la serie a lo largo de toda la obra será variada, utilizando
la mayor parte de procedimientos combinatorios posibles. Sardà también la empleará
fraccionada, variando algún sonido, e incluso
eliminándolo. Curiosamente, la única exposición completa de todas las
posibilidades combinatorias de la serie se encuentra en la última sección del
cuarteto —a partir del compás 143 y hasta el final. En esta parte cada voz añade
una entrada de forma paulatina en cada uno de los instrumentos de cuerda, utilizando
todas las combinaciones posibles:

Ejemplo
3
Aún así, la claridad
de la exposición de las series que se observa en el ejemplo anterior no va a
mantenerse en ninguna otra parte de la obra. Se puede decir que esta última
sección —compases 143 hasta el final— actúa como epílogo de toda la obra, y
en ella aparecen de forma sintética y transparente cada una de las variantes
utilizadas con anterioridad.
En
la mayor parte de las secciones anteriores la serie es combinada entre los instrumentos,
por lo que a menudo parece encontrarse incompleta. Este es el caso del inicio
en la viola:

Ejemplo
4
En otros fragmentos
de la pieza la serie se combina entre todas las voces, de modo que se comporta
como un medio ajeno a la propia dinámica rítmica del fragmento (compases 15
a 21):

Ejemplo
5
Además de las combinaciones
mencionadas, todas las series van a aparecer con una configuración rítmica distinta,
lo cual puede confundirnos en su análisis. A excepción del fragmento que va
desde el compás 116 al 126, que se halla en retrogradación rítmica, no hay otra
repetición a lo largo toda la obra. En dicho fragmento Sardà utiliza ideas de
ritmo y desplegamiento melódico parecidas a las que Schönberg usara en sus obras,
especialmente en su Pierrot Lunaire.
En el número 18 de Pierrot Lunaire
—Der Mondfleck—, Schönberg utilizaba una idea de repetición retrógrada en forma
de espejo rítmico y melódico:
A. Schönberg: Pierrot Lunaire número 18.
Ejemplo
6
Albert Sardà parece
influenciado aquí por la idea de Schönberg, puesto que en el cuarteto utiliza
ritmos de gran parecido a los del Pierrot, si bien no mantiene la idea de retrogradación
melódica. De este modo en primer lugar se expone la serie
invertida (I), y para terminar en su disposición original (O):
Compases
116 y 117
Ejemplo
7

Compases
125 y 126
Ejemplo
8
Obsérvese que el parecido
rítmico de la obra de Schönberg con la de Sardà es sorprendente, si bien sólo
lo será de forma aparente. No va a utilizar una retrogradación completa, sino
parcial. El fragmento que se retrograda rítmicamente es el que va desde el compás
116 hasta el tercer tiempo del compás 120, que se repite también retrogradado
en los compases 122 a 126. En el cuarto tiempo del compás 120 y compás 121 se
utiliza una imitación rítmica de tipo canónico entre el violoncelo y los dos
violines que nada tiene que ver con la idea de retrogradación mencionada.
Aquí hay que hacer
hincapié en lo que cita el autor: «nunca
he seguido la serie al pie de la letra, cuando un sonido me ha parecido más
oportuno, bien por que su sonoridad era para mí la mejor o por que simplemente
así lo deseaba, lo he cambiado inmediatamente». En el compás 116 aparece
la serie con un sonido cambiado, el número 4, puesto que debería ser Do el que
ocupara su lugar. Algo distinto es el final del fragmento del compás 126, ya
que después del período de exposición de la serie original aparece un final
que nada tiene que ver con ninguna disposición de la serie, con lo que simplemente
resulta ser un añadido.
b/ Las células melódicas derivadas de la serie dodecafónica.
Si bien a lo largo
de toda la obra no se mantiene la serie al pie de la letra, a excepción de fragmentos
muy concretos, hay elementos que aparecen esporádicamente, los cuales son así
mismo derivados. Estos elementos son fragmentos de la misma serie que normalmente
se agrupan en encadenamientos de 2 sonidos:

Ejemplo
9
Aquí predominan los
grupos de notas con distancia de tritono, intervalo que es a menudo utilizado
en la música serial, puesto que es el que posee mayor nexo de unión entre el
lenguaje tonal y el atonal. Sin embargo, sorprende el hecho de que la mayoría
de las mencionadas distancias —incluyendo el nombre de las alturas— eran ya
utilizadas en una obra anterior: las Cinco
piezas para piano de 1970. Está obra, que se desarrolla mediante la libre
atonalidad, observa y mantiene la interválica utilizada en el cuarteto, y en
cierto modo es un ensayo de sonoridades que fascinan al autor y que utilizará
en obras posteriores:

Cinco
piezas para piano, número 1.
Ejemplo
10
La interválica mencionada
anteriormente es omnipresente y casi obsesiva. De este modo, el uso atonal libre
que se observa en obras anteriores al cuarteto es aquí de nuevo mantenido, si
bien con menor libertad, por lo que los fragmentos no dodecafónicos se articulan
con este procedimiento. Así aparecen fragmentaciones de la serie distribuidas
aleatoriamente según las necesidades melódicas, algo que le confiere mayor unidad:

Compás 11 violoncelo

Compás
9 y 10 Violín I

Compás
63 Violín 1

Compás
77 Violín I
Compás
97

Compás
127 Violín II y Viola
Ejemplo
11
Esta fragmentación
no sigue un orden establecido, aunque siempre toma como punto de partida y final
la serie principal.
c/ Uso de sistemas aleatorios y microintervalos.
Aunque
los procedimientos aleatorios son aquí poco utilizados, poseen gran importancia,
sobre todo si tenemos en cuenta el proceso de ampliación que sufrirán en obras
posteriores. Su empleo se podría dividir en tres formas principales:
1.-
Uso de microintervalos
2.-
Afinación de las alturas con gráficos
3.-
Uso de sonidos no temperados mediante su ejecución en las partes inhabituales
del instrumento.
Todos
estos efectos y procedimientos son influencia directa de los cursos de Darmstadt,
donde en la década de los años 70 hubiera un gran desarrollo de metodologías
basadas en nuevos sistemas de notación.
El primer caso, los microintervalos, son utilizados aquí con una significación
específica, es decir, como un medio de desafinar la nota y no como un modelo
real de afinación, puesto que incluso en los fragmentos donde aparecen lo hacen
mediante el uso de un pequeño portamento. No se trata de que el compositor no
conozca la dificultad de su afinación, sino que prefiere dejarla libre:

Ejemplo
12
La
afinación de las alturas mediante gráficos es una idea ya utilizada en obras
anteriores. Un caso significativo es el de Le
Serpent, donde la guitarra utiliza fragmentos de libertad que están a su
vez controlados con un gráfico que representa a las alturas y a la gestualidad
melódica que la música debe desarrollar:

Le
Serpent, compás 80 y ss.
Ejemplo
13
De
igual modo será utilizado en el cuarteto de cuerda, en los compases 138 a 142.
Será éste el único fragmento donde se use este tipo de gráfico:

Ejemplo
14
El uso de sonidos no
temperados es también una herencia de la música darmstadtiana, especialmente
la que se refiere al compositor polaco Krzysztof Penderecki, que las utiliza
en buena parte de sus obras. Los efectos que utilizará Sardà aquí son los siguientes:
atacar detrás del puente sobre varias cuerdas, golpear las cuerdas con la palma
de la mano, y golpear la caja armónica. Aún así su uso se halla limitado a determinados
fragmentos, compases 56, 57, 76, 77 y 130.
EL
ELEMENTO RITMICO
Poco
se puede hablar de un desarrollo rítmico en el cuarteto, aunque aparecen ritmos
utilizados continuamente junto a otros que sólo lo hacen de forma esporádica,
siendo precisamente por ello los más significativos. A esto hay que añadir que
Sardà utiliza a menudo la condensación rítmica como medio de crecimiento de
la densidad y como argumento para la culminación de determinados fragmentos.
Se
puede decir que hay varios ritmos que son utilizados sistemáticamente y que
desde su primera aparición se convierten en elementos rítmicos «leitmotiv».
Este es el caso del cinquillo de semicorcheas que aparece en el compás 34. Lo
hace por primera vez en la viola, posteriormente imitada por el violín. Este
ritmo será el punto de partida para la retrogradación rítmica de los compases
116 a 126. Otro a destacar es el uso de la imitación canónico-rítmica que aparece
únicamente en el compás 114 y que sirve como preludio del fragmento en retrogradación
subsiguiente:
Ejemplo
15
Este método de imitación
canónico-rítmica será empleado en el epílogo de la obra, aunque en este caso
a modo de imitación fugada en la cual la única diferencia es la del uso de un
grupo de alturas distintas para cada una de las entradas.
EL
PROCESO FORMAL
La
distribución formal del cuarteto responde a una forma reexpositiva ABA, aunque
el engranaje interno de los elementos que lo componen es mucho más complejo
de lo que aparentemente pueda parecer, puesto que se encuentra plenamente vinculado
al desarrollo de la serie.

Ejemplo
16
En realidad, el cuarteto se compone de una serie de secciones encadenadas
a modo de desarrollo, de modo que el aspecto formal ABA queda camuflado bajo
un complejo entrelazado de secciones que culminan entre sí y sin establecer
ninguna forma de repetición, a pesar de que la reiteración de la serie sea continua.
De este modo la obra sigue el precepto expresionista que ya reflejara Schönberg:
«repetir sí, pero nunca jamás exactamente,
copiar íntegramente es trabajo de copista». Incluso el aspecto formal ABA
se reduce a la idea reexpositiva de la serie mantenida en la parte final del
cuarteto y no a un proceso formal rígido, haciendo hincapié en la idea de serialismo-libertad
de acción.
CONCIERTO PARA
VIOLONCELO
El Concierto
de Violoncelo, escrito en 1985, es una de las obras del catálogo del autor
que él mismo considera más significativas. En esta obra inicia una nueva etapa
en su proceder creativo, con lo que también termina con la anterior. Aquí aparecen
ideas nuevas que, aunque apuntadas en obras anteriores, se utilizan con mayor
rigor. Entre estas cabe destacar el uso de un eclecticismo creciente en el que
se da cabida a procedimientos aleatorios de diversa índole, junto a procedimientos
de desarrollo melódico de carácter netamente expresionista. Si bien en el Cuarteto
de cuerda éste último se reflejaba de forma notoria, en el concierto forma
parte de la idea genérica como un elemento más, por lo que será utilizado en
un grado mucho menor, especialmente en lo que se refiere al uso textural.
También existe la tendencia a un mayor uso de texturas homófonas, reflejado
en la realización tímbrica de determinados bloques sonoros, algo apenas utilizado
en el Cuarteto de cuerda y en obras
anteriores, ya que por otra parte eran piezas de texturas pretendidamente polífonas.
Aún así, no por ello dejan de aparecer ideas cercanas al uso serial de
obras anteriores. Sin embargo,
la convicción que tiene el compositor sobre el avance lingüístico del concierto
puede no ser apreciada de igual modo por el oyente. De hecho, muchos de los
modelos aquí utilizados se encontraban también en el cuarteto de cuerda y en
obras del mismo período. No obstante, no debemos realizar una lectura literal
de su significado, puesto que se
trata de conceptos con distinta significación dentro del lenguaje musical del
compositor, los cuales tienen en su decálogo estético gran importancia: expresionismo
= música imperecedera, y por consiguiente clásica (melodías, encadenamientos
melódicos horizontales); nuevos medios = modernidad, contemporaneidad (medios
aleatorios). Estos dos conceptos
mantienen en la obra Sardà una gran lucha interna que al paso del tiempo inclinarán
la balanza de un lado hacia otro, siendo en la actualidad la idea de contemporaneidad
la que predomina.
Estos conceptos, que en algún momento podrían incluso parecer simples,
no lo son para buena parte de los compositores de su generación, de los cuales
muchos han sufrido la crisis que representa romper con conceptos establecidos
por la tradición y los nuevamente establecidos por la generación justamente
anterior, en otras palabras, el uso de la tonalidad o el sistema serial. Más
cierto es el hecho de que esto ha fomentado una profunda crisis de personalidad
creativa en la mayoría de compositores del entorno de Sardà, algo continuamente
mencionado por sus protagonistas y con lo que incluso se ha pretendido involucrar
a compositores de generaciones posteriores.
Pero más cierto es el hecho de que esta crisis interna es la lógica consecuencia
de una información amplia que fue absorbida rápidamente y que provocó una fuerte
necesidad de renovación, a veces paradógica y reflejada en la frase: «hay
que quemar etapas».
Retornando de nuevo al concierto, debemos señalar que éste se halla justo
en el punto intermedio de dicha necesidad de renovación del lenguaje musical
del autor. Por eso vamos a analizar independientemente los dos registros que
a nuestro juicio se hallan integrados en la obra, ya que al mismo tiempo son
independientes entre sí:
a/
Elementos derivados del phatos atonal-dodecafónico
b/
Elementos de articulación aleatoria y de escritura no convencional.
a/ Elementos derivados del phatos atonal-dodecafónico
A
pesar de que el concierto se halla lejos de las primeras incursiones del autor
en la música serial-dodecafónica, no por ello se encuentra exento de artilugios
derivados, es más, Sardà utiliza también elementos dodecafónicos, incluso a
veces de modo muy claro. Aún así, en el concierto aparece de forma notable la
necesidad de desprenderse del concepto
serial, lo que se evidencia en el uso limitado de la serie. Todo esto mediante
una continua variación como medio de ocultar la realidad dodecafónica. Aquí
el uso serial es pues una excusa, o incluso mejor, un modo de obtener un engranaje
del material sonoro que al mismo tiempo permita dar la coherencia necesaria
a la obra:»[...] uno de los principales
problemas de la música contemporánea: el dilema de su construcción estructural.
Este dilema con el cual debe enfrentarse cada compositor, tanto si utiliza la
técnica serial como el estilo libre» 2.
La
utilización de varias series es, sin embargo, totalmente arbitraria. Tampoco
hay un uso continuado de una o varias series en concreto, sino que aparecerán
en determinadas secciones de la obra como una necesidad de retorno a ideas anteriores,
a modo de repetición de determinados intervalos que sirvan para lograr cierta
continuidad melódica. Para ello se utilizan dos series principales con un procedimiento
de desarrollo variado:
Serie
utilizada por el violoncelo (A):

Ejemplo
17
2
RETI,
Rudolph: Tonalidad, atonalidad, pantonalidad. Madrid 1965. Pág. 168.
Serie
utilizada por la orquesta (B):

Ejemplo
18
Serie
del violoncelo variada con el añadido de sonidos (A’) —también será utilizada
por el resto de la orquesta:
Ejemplo
19
En esta última serie, el sonido 6 —Sib— es ocasionalmente sustituído por el Si natural.
Las series únicamente aparecen con claridad en el inicio de la obra,
desapareciendo progresivamente. Cada serie utiliza un medio instrumental
distinto, si bien se irá unificando progresivamente.
Serie
realizada por el violoncelo (A’)

Ejemplo
20
Serie
utilizada en la orquesta (B)
Ejemplo
21
A parte del comienzo, donde las mencionadas series aparecen con claridad,
no volverán a repetirse hasta el compás 31. Lo harán en el violoncelo (con la
serie A’), aunque se repetirán algunos fragmentos de aquélla —al igual que sucediera
en el cuarteto de cuerda:

Corno
inglés (c.8)

Clarinete
bajo (c. 8-9)

Violín
I (c. 6 - 7)
Ejemplo
22
La repetición de fragmentos seriales culminará el compás 28 mediante
el uso de grupos de alturas en distintos instrumentos:

Ejemplo
23
La misma serie del violoncelo (A’) será utilizada con posterioridad en
el compás 37. En este compás y siguientes la serie aparecerá con un mismo ritmo
en imitación canónica, algo ya utilizado en el cuarteto de cuerda. La serie
nunca se halla completa, sino fragmentada:

Violoncelo
solo
Ejemplo
24

Flauta
y clarinete
Ejemplo
25
Este tipo de articulación canónica será utilizada de nuevo en la coda
final (compás 242 y ss.) con los
mismos instrumentos, pero con una melodía distinta, si bien aquí se invertirá
su orden. Es decir, en primer lugar
aparecerá la primera flauta, en segundo lugar el violoncelo, terminando con
el primer clarinete. Otra diferencia importante es la de que en éste último
no se utiliza la serie.
La serie completa no volverá a aparecer hasta el compás 121, en la pequeña
cadenza del violoncelo. Lo hará tras una melodía que se encadena con dicha serie
y la continúa:

![]()
Ejemplo
26
Esta será la última vez que la serie aparezca en su disposición original,
a excepción de determinados fragmentos aleatorios que utilizan otra serie de
12 sonidos y que analizaremos más adelante. Sin embargo, en la construcción
de la serie (serie B) se encuentra un engranaje melódico con cromatismo que
será utilizado con posterioridad como un medio normal de encadenamiento. Esto
nos lleva, progresivamente, al uso de un medio que se había dado a conocer en
el primer fragmento aleatorio (compás 92) y que se encuentra en la cadenza,
integrado en la escritura convencional: los
microintervalos.

compás
92 y ss.
Ejemplo
27
Sin
embargo, en dicha cadenza (compás 190), el uso de cromatismos es importante,
convirtiéndose en los sustitutos de la serie que no aparece. Aunque las alusiones
a la fragmentación serial también se mantienen aquí, se impone la idea de solista-virtuoso
que normalmente conlleva una cadenza de un concierto con solista. En este caso
se traduce en el uso de un diálogo polifónico en el instrumento, realizado en
distintas cuerdas y mediante articulaciones de todo tipo: arpegiaciones, glissandos,
etc. Podríamos decir que la cadenza se mueve dentro de un estilo atonal libre,
en el que determinados gestos melódicos son imitados entre sí aunque formen
parte de la serie que rige la obra. La culminación de dicho cromatismo se va
a realizar en los dos fragmentos que el compositor considera de máximo virtuosismo:
el encadenamiento cromático simultáneo en varias voces mediante la continuidad
melódica o la arpegiación.

Ejemplo
28
Ejemplo
29
Obsérvese que a menudo se utiliza un cromatismo semitonal (1), en ocasiones
con el añadido de una segunda mayor (2), es decir, una agrupación de intervalos
parecidos a los sonidos 5,6,7,8 y 9 de la serie B.
Con
posterioridad y utilizando la génesis de la cadenza, Sardà elaboraría una obra
para violoncelo solo, Khana, donde
utiliza elementos similares. Estos nos sirven aquí como muestra de la sensación
cromática que gobierna la cadenza:

A.
Sardà: Khana, compás 99.
Ejemplo
30
b/ Elementos de articulación aleatoria y de escritura
no convencional.
Si hay algo que destacar del concierto es el uso de los elementos aleatorios.
Si bien en el Cuarteto de cuerda aparecían
limitadamente, aquí su número a aumentado considerablemente. A esto hay que
añadir el hecho de que en la obra aparecen elementos aleatorios de distinto
origen, algo que no sucedía en obras anteriores del compositor, puesto que se
optaba por utilizar un único medio. En este caso los empleados se podrían dividir
en dos grupos importantes:
1.- Elementos aleatorios de origen serial.
2.- Elementos aleatorios de origen gráfico.
1.-
Elementos aleatorios de origen serial.
Este apartado es una clara muestra del peso de la tradición dodecafónica en
Sardà, ya que no sólo no deja de emplear la serie en una escritura convencional,
sino que cuando intenta innovar lo hace sobre la base de utilizar la misma idea
de serialismo, tomando aquélla como punto de partida. Esto no es nuevo en Sel
autor, como tampoco lo es en buena parte de los compositores actuales, algo
heredado de Schönberg; especialmente en lo que se refiere a los procedimientos
de articulación de grupos de alturas mediante un control cercano a procedimientos
matemáticos. No por ello se olvida la máxima schöngberiana: «[...]
no puedo dejar una y otra vez de decirlo: mis obras son «composiciones» dodecafónicas,
no composiciones «dodecafónicas»: vuelve a confundírseme aquí con Hauer, para
quien la composición tiene sólo importancia secundaria»3.
Este concepto combinatorio queda claramente plasmado en los fragmentos
aleatorios como si se tratara del material sonoro en bruto, es decir,
sin la elaboración de un discurso musical concreto. Aún así, la pretensión del
compositor se halla alejada de la simple idea de plasmar el material de forma
escueta, puesto que tras ello existe una necesidad de búsqueda de nuevos procedimientos
de articulación musical. De uno u otro modo todo lenguaje expresivo conlleva
una necesidad de escritura específica que puede muy bien no ser la convencional.
El uso de los elementos seriales se realizará de
dos modos distintos: los formantes con tempo definido (grupos de notas
incluidas dentro de un recuadro), y la direccionalidad melódica con libertad
rítmica.

Formantes
Direccionalidad melódica
Ejemplo
31
En el caso de los formantes, la célula y las notas que aparecen deberán
repetirse desordenadamente y durante el tiempo que se indica (5" en el
caso citado en el ejemplo), por lo que a pesar de que los sonidos se hallan
ordenados el número de veces que se repiten puede ser infinito.
En ambos casos se utiliza la misma serie dodecafónica, serie A, que no
había aparecido como tal hasta
este momento. Siempre lo hacía con el añadido de notas (A’). Lo que será claramente
distinto es su combinación interna, que en el caso de los formantes se combinará
de arriba hacia abajo, con el siguiente orden de encadenamiento serial:
1 2
3 4 5 6
7
8 9
10 11 12 1
2
3 4
5 6 7 8
9
10 11 12 1 2 3
4
Al ser siempre grupos de 7 notas, cuando termine la serie completa se
retornará de nuevo al comienzo. Esta combinación se realiza del mismo modo en
todos los instrumentos y manteniendo el siguiente orden de aparición:

Ejemplo
32
En el otro modo de aleatoriedad —direccionalidad melódica—, se establece
una notable diferencia con respecto a la de los formantes, ya que aquí las notas
no deben repetirse en ningún caso. Para ello el intérprete podrá mantener una
libertad rítmica que le permita adelantarse o atrasarse en cada uno de los fragmentos,
procurando mantener un margen de libertad dentro del compás establecido. En
este caso la serie se utiliza únicamente en el inicio, empezando en cada una
de las voces de forma individual y con un procedimiento de características canónicas.
Sin embargo, la continuidad de la serie en cada uno de los instrumentos será
libre, es decir, sin utilizar el orden que aquélla establece, ordenación que
por otra parte el resto de los instrumentos también
imitarán canónicamente. Únicamente un caso no se inicia con la serie,
la entrada de los violines segundos del compás 102.
Esta forma de aleatoriedad será utilizada únicamente por los instrumentos
de viento-madera, percusión, arpas e instrumentos de cuerda, mientras que los
instrumentos de viento-metal la emplearán de modo similar —aunque sólo en su
inicio—, mediante notas mantenidas simultáneamente hasta la aparición de todos
los instrumentos.
Justo en la parte intermedia de ambos procedimientos aleatorios, entre
el compás 92 y 107, se encuentra el fragmento con microintervalos en el violoncelo
(ejemplo 27) junto a una aleatoriedad temporal que emplea la división del tiempo
en segundos. El uso interválico vertical en las distintas secciones instrumentales
(instrumentos de cuerda graves e instrumentos de viento graves) —acordes—, será
en este caso de clusters3.
Este medio es el preludio de lo que en el compás 226 será utilizado de forma
exhaustiva.
2.-
Elementos aleatorios de origen gráfico. Los
elementos de origen gráfico son aquí distintos de los utilizados en el cuarteto
de cuerda, y responden a la idea de sintetizar con mayor claridad el objeto
que persigue el autor. Sardà utiliza un modo de accelerando y ritardando progresivo:

Ejemplo
33
Aún así, el procedimiento citado en el ejemplo anterior es relativamente
convencional, pero no lo será el empleado para el control interválico del gran
cluster del compás 226, que se encuentra regido por la distribución simétrica
de todos los instrumentos de cuerda. A ello hay que añadir la regulación de
las alturas. Para su realización Sardà se sirve de un gráfico realizado previamente
que le sirve para regular el orden de las alturas. El sistema es aquí similar
al utilizado en la música electrónica para el control de la densidad y las alturas,
y de uno u otro modo forma parte de la herencia darmstadtiana de compositores
como Xenakis y Ligeti.
Ejemplo
34
Cada división horizontal posee una duración aproximada de 4 segundos.
En este ejemplo se observa la distribución interválica de toda la cuerda
junto a la idea de polaridad de
los sonidos que van a utilizarse. Este fragmento desembocará en un despliegue
de los instrumentos de cuerda que paulatinamente van a ir desapareciendo mediante
el uso de un glissando que se dirige hacia la nota más aguda posible. Terminará
en el compás 240, con un cluster de todos los instrumentos de viento que es
utilizado como nexo de unión a la coda final. Como ya se ha mencionado anteriormente,
el uso gráfico es herencia de uno de los compositores que influyó más positivamente
en el autor: György Ligeti, el cual utiliza ideas semejantes para la composición
de sus obras. Una que estaca notablemente por el parecido que mantiene Sardà
con aquélla es Atmósferas, donde «[...]
la orquesta es puesta aquí en función polifónica, pero esta polifonía es densa
[...], e incluso es preferible hablar de una micropolifonía comparable a un
tejido con todos los hilos que lo componen4»
.
Únicamente el violoncelo utiliza un glissando gráfico de características parecidas
al del cuarteto de cuerda (compás 239 a 242).
La
construcción formal del Concierto
El Concierto se compone de 3 secciones divididas por la aparición de
medios aleatorios. La primera sección hace un mayor uso de las series dodecafónicas;
la segunda utiliza únicamente la serie ampliada y en ella se realiza la cadenza;
y la tercera actúa únicamente como coda conclusiva. (ejemplo 36).
Los elementos aleatorios son pues un elemento distorsionador y contrastante
con respecto a las secciones fijas, y también suponen una ampliación del discurso
formal bajo un engranaje convencional que asegura una mejor conducción del discurso
musical. Esta división posee además una relación áurea con respecto a la obra
en general:

Ejemplo
35
4
MICHEL, Pierre:
György Ligeti, compositeur d’aujourd’hui. Strasbourg 1985. Ed. Minerve.

Ejemplo
36
En el compás 98 es donde se inicia la idea aleatoria de direccionalidad
melódica, y en la subdivisión interna del compás 37 también empieza un nuevo
carácter, distinto al del comienzo (Andante). En el compás 190 se encuentra la cadenza, si bien
el número áureo exacto es 196. Quizá el uso de la serie áurea es casualidad
e incluso conjeturas de quien subscribe este trabajo, en cualquier caso no por
ello deja de ser menos importante.
A MODO DE EPÍLOGO
A través
del análisis de estas dos obras se puede observar que la diferencia aparente
entre ambas no es tan grande, y se debe más a procedimientos de escritura que
no a contenido estrictamente musical. Lo cierto es que las diferencias aparecen
en el uso de ciertos medios compositivos que, según el autor, inciden especialmente
en mejorar el sistema tradicional y no en el hecho mismo de uso de distintos
sistemas, puesto que ambos poseen una gran diferencia que se observa de distinto
modo en el hecho de que la primera obra es producto del aprendizaje y la segunda
es fruto de una experiencia largamente desarrollada.
Sin embargo, en ambas
obras existe un importante uso del medio expresionista, por otra parte normal
en un compositor de su generación, ya que pocos creadores de su entorno no se
sintieron atraídos en algún momento u otro por el sistema serial, aunque fuera
desde muy distinto punto de partida. Este modo de trabajar es utilizado por
Sardà en buena parte de su obra, en la cual siempre encontramos, en mayor o
menor grado, una alusión al método, siendo éste el que le da la unidad. Hoy
nos puede parecer que utilizar dichos medios es arcaico, pero no debemos olvidar
que buena parte de los que cotidianamente utilizados en la música contemporánea
son en realidad derivados de sistemas combinatorios seriales. Otros se ocultan
bajo un lenguaje matemático y combinatório, si bien en realidad son hijos de
una misma idea: la necesidad de crear una lógica del material musical. Bajo
nuestro punto de vista esto no es criticable, en cualquier caso lo es mucho
más el hecho de que no exista lógica alguna.
*
*
*
La
obra Cuarteto de Cuerda se encuentra editada por la Southern Music Publishing
Co. Inc. de la Peer Musik Verlag GMBH. El Concierto para Violoncelo se halla editado por Catalana de Edicions
Musicals (Barcelona).
Cátologo
de obras
Música
escénica.
Abstraccions
(Barcelona,
1977). Ballet. Encargada por la Fundación Juan March (Madrid,1977).
L’Any
de Gracia
(Barcelona, 1992). Opera de cámara. Libreto de Pierre Danai basado en una novela
de Cristina Fernández Cubas. Encargo del Centro para la Difusión de la Música
Contemporánea (Madrid, 1992).
Selima
(Barcelona, 1999-2000). Opera de cámara. Texto: Miquel de Palol, basado en un
cuento del mismo autor.
Obras
para orquesta.
Vuit
peces per a orquestra
(Barcelona, 1973).
Visió
Experimental
(Barcelona, 1976)
Concierto
para violonchelo y orquesta (Barcelona,
1986)
Kouroi
(Barcelona, 1989). Encargada por el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea
(Madrid,1989) .
Xaloc
(Barcelona, 1989). Encargada por la Orquesta de Radio Televisión Española
Llebeig
(Barcelona 1990). Orquesta de cuerdas.
Empordà Hivernal (Pins, 1991). Orquesta
de cuerdas.
Joasarbe
(Barcelona, 1996). Banda Sinfónica
Concierto
para saxo soprano y orquesta
(1998-01)
Música
de cámara para voz e instrumentos.
Le
serpent
(Barcelona, 1972). Voz, Guitarra
y percusión.
Le
serpent (ver. 2). Barcelona,
1987). Voz, Guitarra y cinta
Quatre
cançons de Rimbaud
(Barcelona, 1974) Soprano o tenor y piano.
Dos
poèmes de J.V. Foix (Barcelona,
1993). Tenor y piano.
Incomprensión
(Pins,
1994). Mezzo soprano y piano.
Música
para coro.
Un
fosc accent. Una fosca presencia
(Barcelona, 1979). Coro mixto.
Hora
foscant
(Barcelona,
1983) Coro mixto o voces blancas.
Dos
poèmes de Miquel Martí ¡ Pol (Barcelona,
1993). Coro mixto. Encargado por la Semana de Música Contemporánea de Barcelona,
1993.
Música
para grupo de cámara.
Isorritme
(Barcelona, 1971). Ob., Cl., Cel., Pno. ,Vla. y Vcl.
Circulos
Experiencia
número 1 (Barcelona, 1.974)
Fl., Ob., Cl., Clb., Fg. y Trp.