ÓPERA
La Cuzzoni ( 2007), Duración: 77 minutos
contratenor, soprano coloratura, barítono y cuarteto de cuerda amplificado
Libreto: Marc Rosich.
Estreno: Staatstheater de Darmstadt (Alemania). Dirección musical: Tobias Engeli. Director de escena: Alfonso Romero Mora. Escenografía: Inna Wöllert. Vestuario: José-Manuel Vázquez. La Cuzzoni: Gerson Luiz Sales. La Cuzzoni joven: Sonja Gerlach. Charles Burney: Werner Volker Meyer. Cuarteto de cuerda: Solistas del Staatstheater de Darmstadt. 9-11-2007 .
Grabación: Catalunya Música
Publicación: el autor
Sobre la ópera
Sinopsis
La Cuzzoni (1700-1772) fue una de las primeras divas de la historia
de la ópera,
tal y como hoy conocemos al género: carácter fuerte, extravagante,
extremada, histérica ….., y como tal, tendría una vida
para nada exenta de altibajos. Su irrupción en la Royal Academie nos
muestra la perla con la que Handel la obsequiara: "O Madam, se bien que
vos sois un verdadero diablo, pero os he de hacer saber que yo soy Belzebú,
el líder de los diablos”. La rocambolesca vida de la Cuzzoni la
llevó a todo tipo de éxitos y dificultades, desde su famosa pelea
en escena con su competidora, La Bordoni, en la que entre ambas destrozaban
los decorados, hasta la extraña muerte por envenenamiento de su marido,
lo que junto a sus deudas le supondría algún que otro paso por
la cárcel. Hacia el final de su carrera, el 22 de mayo de 1751, ofrecía
un concierto en Haymarket en el que rogaba la asistencia del público,
ya que se trataba de un concierto de beneficencia. En realidad era un concierto
de auto-beneficencia para pagar sus deudas. Charles Burney, reconocido crítico
y musicólogo, relata con todo tipo de detalles dicho concierto. Finalmente
acabaría sus días en la más absoluta miseria, trabajando
de botonera.
Rosich sitúa la trama de la ópera en la llegada de la Cuzzoni
al que sería su último concierto, donde se muestra su decrepitud
mezclada con una total falta del sentido del ridículo, cercana a lo
grotesco. Esto le acerca a la locura de quién tuvo todo en sus manos
y ahora no tiene nada. Charles Burney (barítono) intenta ridiculizar
su situación, aunque él mismo representa el contrapunto a la
Cuzzoni: una aspiración frustrada de quien nada tuvo y quizá nunca
tenga, todo ello marcado por la acidez del crítico despiadado. La Cuzzoni
se muestra como cree que todavía es, sin reconocer su realidad, todo
ello con una fuerte dosis de humor y dramatismo, los propios de quien llegó a
lo más alto para descender a lo más bajo.
Música
La realización musical de la ópera no es nada convencional, con un tratamiento desconocido en el ámbito de la ópera tradicional. Para ello el autor (Agustín Charles), emplea tres voces: La Cuzzoni joven (soprano coloratura) y La Cuzzoni real (Contratenor), además de Charles Burney (Barítono). La ópera está llena de carga simbólica, en la que tanto los conjuntos vocales como instrumentales, además del empleo de distintos artilugios de percusión y teclado –toy piano, maracas, tam-tam, gong, copas, etc.- configuran una trama marcada por un gran contraste de las distintas escenas. Lo que el autor denomina Vox Instrumentalis, realizada por las dos voces agudas, es la representación del sueño, de lo irreal, de la locura, y su aparición será un leitmotiv a lo largo de toda la ópera, como también lo es la recurrencia de Charles Burney intentando tocar y cantar el Piangerò de Cleopatra de la ópera Julio César de Handel. No obstante, lo que le diferencia más claramente de otras óperas es que el grupo instrumental se compone de un cuarteto de cuerda amplificado que tanto puede convertir a dichos instrumentos en antiguas violas de gamba como en una guitarra eléctrica, situando al oyente en el interior de la escena mediante un sistema de amplificación circular. Con ello el autor introduce al oyente dentro de la trama más allá de la mera situación de observador, viviendo en sus vísceras y sintiendo en su piel los dos universos antagónicos de la Cuzzoni.


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